Aquí vas a encontrar la segunda parte de nuestra ruta para viajar con un bebé por la Toscana por 13 pueblos de postal y sin prisas.

 

Si aún no has leído la primera parte, ¿a qué esperas? La puedes encontrar aquí.

 

Y si quieres saber más, aquí te damos 10 razones razones por las que la Toscana es un destino ideal para viajar con un bebé.

 

¡Adelante con la segunda parte de nuestro viaje por la Toscana!

 

5. Florencia

 

Florencia da para mucho: tiene mucha historia, es la cuna del Renacimiento, cuenta con una gran gastronomía y es una de las ciudades más bonitas del mundo. Aunque lo ideal es dedicarle entre 3 y 5 días, nosotros decidimos dedicarle un día.  Al viajar con un bebé, nuestra intención era dar un paseo tranquilo y sin prisas. Así que lo que os vamos a contar es nuestro plan para que disfrutéis de esta ciudad en pocas horas. Siempre tendremos una buena excusa para volver.

 

 

Llegamos a Florencia en tren, como hicimos con Siena, no queríamos sufrir el caos del tráfico de una ciudad italiana. Además que el tren es un medio de transporte cómodo para viajar con un bebé. Florencia es una ciudad bastante llana, sin muchas cuestas. Pero muchas de sus calles están empedradas, así que, como en la mayoría de pueblos de la Toscana, tendréis que poner vuestro cochecito a prueba. A nosotros nos gusta combinar el cochecito con la mochila portabebés.

 

Iniciamos nuestra ruta desde la estación de tren de Santa Maria Novella. A menos de 10 minutos a pie encontramos el Mercato di San Lorenzo. Os he comentado ya que nos encantan los mercados? ¡De cada sitio que visitamos nos encanta conocer su mercado!

 

 

En San Lorenzo podréis encontrar 3 mercados en 1. En las calles colindantes del Mercado Central encontraréis un sinfín de tenderetes de artesanías, donde sobresalen los productos de cuero, como chaquetas o bolsos.

 

 

En la planta baja del edificio podréis sentir el colorido y el ambiente singular de un auténtico mercado de alimentos, con  las paradas de embutidos, quesos, aceites, pastas, setas, fruta, verdura y carne. Y en la planta superior, encontraréis un moderno mercado gastronómico donde podréis degustar todos estos alimentos frescos en paradas gourmet. Además, si queréis conocer los secretos de la cocina italiana, también organizan cursos de cocina.

 

Una veza salimos del mercado, dejamos atrás la basílica de San Lorenzo, y no nos costó nada encontrar la Piazza del Duomo, donde está la famosa catedral de Santa Maria di Fiori. Este famoso edificio está culminado con la espectacular cúpula de Brunelleschi, que dio inicio al Renacimiento. Nos impresionó por sus dimensiones pero sobre todo por sus colores ya que está construida toda con mármol verde, blanco y rosa.

 

 

 

En la misma plaza tampoco os podéis perder el Campanile di Giotto, famoso por albergar las campanas de la catedral para evitar que las vibraciones le causaran daños mayores a la superfície de la iglesia. Y el Battisterio di San Giovanni, con sus tres puertas de bronce, otro de los edificios religiosos más famosos de la ciudad.

 

Desde la plaza del Duomo, os recomendamos perderos un poco por las calles del centro histórico. Es curioso ver la fusión de la arquitectura antigua con las tiendas modernas. Florencia es un centro cultural, pero a la vez también es muy comercial.

 

Fácilmente llegaréis a la Piazza della Reppublica. Florencia tiene muchas plazas, aunque pocas con tanta historia. Esta es la plaza más grande y fue sede del Foro Romano. Pese a haber sufrido muchos cambios, sigue siendo una de las más queridas por los locales. De hecho, la ciudad creció en base a esta plaza.

 

Si os animáis, podéis desviaros un poco de la ruta principal y acercaros también a la bonita Piazza della Santa Croce donde encontraréis la basílica del mismo nombre. Es la iglesia franciscana más grande del mundo y es conocida como el “Panteón de las glorias de Italia“, ya que contiene las tumbas de grandes personalidades como Ghiberti, Maquiavelo, Miguel Ángel, Galileo Galilei, Alfieri, Foscolo o Rossini.

 

 

De aquí debéis regresar a la ruta principal, no os podéis perder la Piazza della Signoria. Antiguamente era el centro cívico y social de Florencia. Hoy es un auténtico museo al aire libre, tanto por sus construcciones renacentistas como por las esculturas que la decoran. Aunque no hay nada como ver la original, que está en el museo de la Academia, encontraréis una copia del David de Miguel Ángel. Y bajo los arcos podréis maravillaros con Loggia dei Lanzi, una pequeña galería de esculturas al aire libre, donde encontraréis el Perseo o el Rapto de las Sabinas.

 

 

Siguiendo hasta el final la calle degli Uffizzi, donde se encuentra la Galeria degli Uffizzi, uno de los museos más importantes del mundo, nos encontramos con la ribera del Arno. Ya desde allí se aprecia una de las maravillas de Florencia: el Ponte Vecchio. Ponte Vecchio es el puente más antiguo de Europa, diseñado por el pintor y arquitecto medieval, Taddeo Gaddi.

 

 

Pasear por el puente más famoso de la ciudad y ver las tradicionales tiendas de joyas es imprescindible. Lástima que no nos llegará el presupuesto para ninguna… Lo mejor es apreciarlo desde el Ponte Santa Trinita. Así que si queréis sacar buenas fotos del puente para tener algún recuerdo, solo hace falta ir al puente de en frente. Hay menos gente y se aprecia mejor.

 

 

Una vez pasado el puente, una buena idea es acercaros hasta los jardines de Boboli. Siempre viene bien un respiro y relax entre jardines y fuentes. Puedes ser una magnífica excusa para jugar un rato con vuestro bebé y descansar después de tanto andar.

 

Finalmente, lo mejor para acabar el día es disfrutar de un anochecer en la Piazzale Michellangelo, el mirador por excelencia de la ciudad. Para nosotros fué mejor llegar en transporte público. Saliendo de los jardines, podéis preguntar por el bus hacia Piazzale Michellangelo. Las vistas son espectaculares. Un anochecer que no olvidaréis.

 

 

De Piazzale Michellangelo también podéis regresar a la estación de Santa Maria Novella en bus.

 

 

6. Val d’Orcia

 

En nuestra sexto día con un bebé por la Toscana hicimos uno de los recorridos más bonitos de todo viaje. En el Val d’Orcia disfrutamos de la Toscana más auténtica. En este valle se han tomado la mayoría fotografías que aparecen en las típicas postales de esta región. Un lugar que no debéis perderos en vuestro viaje por la Toscana.

 

 

El Valle de Orcia está al sur de Siena y limita con la verde Umbría. Es una sucesión de suaves colinas y campos que conforman un paisaje ondulado y bucólico, con los olivos, las viñas, los cipreses y los campos de trigo, lino y girasoles. Unos campos que lucen en cualquier estación.

 

Nosotros fuimos a principios de verano y los paisajes que encontramos eran amarillos, marrones y negros de los campos de trigo recién arados y quemados por el sol. En cambio, si vais en primavera, dominarà el rojo de las amapolas y el intenso verde de la hierba.

 

 

Estos paisajes están salpicados por antiguos pueblos medievales, casas rurales y pequeñas villas. Especialmente en esta ruta, debéis disfrutar del camino. La Val d’Orcia capta a la perfección la esencia de la vida toscana. En un sólo día pudimos disfrutar de los paisajes, la cultura, el vino, la comida y visitar algunos de los pueblos más impresionantes de la Toscana.

 

Montepulciano

 

 

La primera parada del día fue Montepulciano. Parece imposible, pero en la Toscana, cada pueblo que visitábamos nos parecía más bonito que el anterior. Montepulciano es una de las mayores ciudades en las colinas de la Toscana y, para nosotros, imperdible. No es de extrañar que sea escenario de algunas de las escenas de la película Luna Nueva, de la saga Crepúsculo.

 

 

Montepulciano està asentado en colina a más de 600 metros de altitud y es famoso por su vino Nobile de Montepulciano. No podéis dejar escapar la oportunidad de tomaros una copa de su famoso vino en una de las muchas bodegas, algunas excavadas en la tierra por debajo de la ciudad!

 

 

La ciudad estuvo bajo el dominio de Siena en la Edad Media, y de Florencia durante el Renacimiento, así que hoy en día podréis ver las influencias de ambas poblaciones en la arquitectura y el arte del centro histórico. En Montepulciano podréis pasear entre majestuosos edificios renacentistas y refinadas iglesias.

 

 

Eso sí, ya podéis preparar las piernas para subir por el corso, la empinada calle principal de la ciudad. Pero todo esfuerzo tiene su recompensa. Llegar hasta la bella Piazza Grande, rodeada de palacios, como el Palazzo Tarugi, os aseguró que bien vale la pena. Otro distintivo con respecto a otros pueblos medievales de la zona es el colosal Santuario de la Madonna de San Biagio: un templo situado a los pies del monte sobre el que reposa Montepulciano.

 

 

Pienza

 

 

Continuando nuestra ruta por carreteras de paisajes de postal, nuestra segunda parada del día fue Pienza, el sueño urbanista del Papa Pío II. La antigua aldea, lugar de nacimiento del Sumo Pontífice se llamaba Corsignano y en el año 1459 empezaron las obras para convertir este pequeño pueblo en un modelo de ciudad renacentista. El sueño del Papa duró poco y no pudo completar la ciudad, pero aún así dejó un legado magnífico con una catedral, una residencia pontificia y una delicada y bella plaza rodeada de palacios.

 

 

Pienza es es una joya renacentista, reconocida como Patrimonio de la Humanidad. Un lugar ideal para pasear por sus calles llenas de flores y buscar las vistas de las colinas de la Toscana. Sin lugar a dudas uno de los mejores sitios para contemplarlas. Además de las flores en cada rincón, nos encantaron los nombres tan románticos que tienen algunas de sus callejuelas, como la Via dell’Amore o la Via del Bacio (la calle del amor y la calle del beso).

 

 

Y si Montepulciano es famoso por su vino Nobile, Pienza lo es por su queso de oveja Peccorino. El queso de oveja de Pienza es un queso con un sabor particular, ya que viene de la leche de las ovejas que pastan en las famosas “crete”, suelos arcillosos típicos de la Val d’Orcia. Aquí crece una mezcla de hierbas aromáticas como la ajedrea, la menta, el tomillo, que infunden en la leche su aroma típico haciendo inconfundible el sabor del queso.

 

 

El Coro Il Rossellino, la calle principal, está llena de tiendas gourmet donde comprar los mejores productos gastronómicos de la Toscana. A parte del queso de oveja, encontraréis il tartufo bianco (trufa blanca), miel y mermeladas, el buen pan toscano y los deliciosos embutidos de la región. Imposible resistirse!

 

Bagno Vignoni

 

La última parada del día nos llevaría a Bagno Vignoni, a tan sólo 15 kilómetros de Pienza. Este pequeño trayecto es uno de los más bonitos que hicimos en nuestro viaje. No pudimos evitar hacer más de una parada para disfrutar de las colinas doradas y hacernos alguna foto. Era justo ese momento antes del atardecer, cuando la luz del día es más suave. Lo que los fotógrafos les gusta llamar la golden hour.

 

 

Bagno Vignoni es un lugar mágico del Valle. Con su piscina termal medieval en el centro del diminuto burgo, este lugar bien merecía una visita. Desde la antigüedad fue un centro termal donde gente de todas las clases sociales iban a disfrutar de las cualidades benéficas de sus aguas sulfúreas y calientes que surgen naturalmente desde el subsuelo.

 

Hoy en dia Bagno Vignoni es un pintoresco pueblo que conserva todavía su aspecto medieval y cuenta con dos centros termales muy importantes. El primer centro termal se encuentra en el mismo pueblo dentro del Hotel la Posta. El acceso a las termas cuesta unos 9-10 euros y desde sus piscinas se puede gozar de un paisaje espectacular de las bellísimas colinas toscanas.

 

El segundo centro termal en cambio se encuentra dentro del hotel de 5 Estrellas Gran Lujo Adeler Termae. El acceso a estas termas requiere reserva previa.

 

Existe también una tercera piscina termal de acceso libre donde las aguas del Hotel la Posta caen en la sugestiva piscina natural que se encuentra a unos 20 metros del hotel. En esta piscina es posible bañarse sólo durante los meses de verano ya que el agua pierde su calor natural durante la caída y por lo tanto la piscina puede estar bastante fría.

 

Para todos aquellos que podáis disfrutar de este lugar en verano lo mejor es sin duda una un baño en la piscina natural, con menos glamour, pero una experiencia mucho más auténtica. Por desgracia, nosotros lo tuvimos un poco complicado al viajar con un bebé de dos meses. Nos quedamos con las ganas!

 

Y con la visita a Bagno Vignoni finalizó nuestra particular road trip por la Val d’Orcia. Un lugar para ir sin prisa, para degustar un buen vino, probar su riquísimo queso Peccorino y otros delicias de la región, para disfrutar de carreteritas que te permiten ver imágenes de postal y que te llevan a rincones para enamorarse como Pienza o a los majestuosos palacios de Montepulciano.

 

Y es que en el Val d’Orcia, la realidad puedes superar a la ficción. Sus paisajes fueron protagonistas de los cuadros de los pintores del Renacimiento. Y las imágenes de la Val d’Orcia en que se muestra como las personas viven en armonía con la naturaleza, se han convertido en iconos del Renacimiento. Por alguna razón sus paisajes son reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

 

7. Casole d’Elsa

 

En nuestro último día de viaje por la Toscana, dedicamos la mañana a visitar Casole d’Elsa, un pequeño pueblo fuera de los circuitos turísticos y a tan sólo 20 km de nuestro apartamento en Castellina Scallo. El corto trayecto valió la pena. Tras subir una empinada colina por una carretera serpenteante a través del bosque, y recorrer campos y villas llegamos a nuestro destino.

 

Casole d’Elsa se eleva como si fuera sacudida por la tierra, en lo alto de una colina con las mejores vistas al Valle de Elsa. Ha sido históricamente una frontera y motivo de guerras y conflictos entre Volterra y Siena. Así que la estructura actual de Casole encuentra su alma en esta disputa.  

 

El casco antiguo está rodeado por los muros de la fortaleza medieval. En el lado oriental, aún se conservan dos torres circulares construidas en 1481 por Francesco di Giorgio Martini, quien se encargó de reforzar todas las fortificaciones. Y también destaca La Rocca, actualmente sede del ayuntamiento, una fortaleza del siglo XIV, considerada uno de los castillos más importantes Valle de Elsa.

 

 

En Casole, la cultura rural aún envuelve el día a día. A parte del turismo, viven del cultivo de viñas, olivos y cereales. Esta vinculación al campo, expresa unos valores de compromiso fuertes. Y en la Toscana, no hay nada más arraigado que la vida de la contrada.

 

Como en Siena, en Casole d’Elsa también comprobamos cómo el pueblo estaba dividido en contradas (barrios) perfectamente delimitados. Y la pertenencia a ellos se vive casi como una religión. Ser de una contrada es algo así como pertenecer a un clan muy cerrado. Las banderas con sus símbolos ondeaban en todas las casas del pequeño burgo.

 

 

Y es que aquí también celebran su propio Palio. Una carrera de caballos que enfrenta a las diferentes contradas. Sus orígenes se remontan a principios de 1800. La carrera tiene lugar en un camino de tierra cuesta arriba. Además es de estilo “romano” o “carrera larga”, es decir,  tiene un punto de partida distinto al de llegada y, por lo tanto, no circular como el Palio di Siena.

 

El Palio se celebra el segundo domingo de julio, en honor a San Isidoro. Pero la semana antes por las noches ya hay cenas y fiestas en las contradas. Podéis mirar y escuchar, pero no esperéis ser invitados a la mesa. La contrada es una cosa de la Toscana solo para toscanos.

 

Otra curiosidad a destacar de Casole es su pesebre viviente. Una imponente y acurada reconstrucción del Belén de hace dos mil años que ha reconocido a Casole como “el mejor pesebre de Italia” o ”la ciudad del pesebre”.

 

Pero si no visitáis Casole en Navidad o para el Palio, no os preocupéis, otra buena razón es el Caffe Casolani. Un restaurante acogedor y elegante donde encontraréis todo aquello que esperáis de la Toscana. La cocinera prepara platos típicos de la Toscana con especial atención a los productos de temporada.

 

Podréis disfrutar con platos como sopa de garbanzos y espelta, pan con tomate y sopa de fugas, risotto de espárragos, pici con tomate fresco y pan rallado, pasta fresca rellena de pecorino con salsa taragon, carne asada con vinsanto y enebro, o jabalí.  Os aseguro que el plato de pici alle briciole estaba para chuparse los dedos!

 

 

El Caffe Casolani presume de tener una enoteca con una excelente selección de vinos. Y mientras tomáis una copa de vino o un café, podéis consultar alguno de los libros de la biblioteca del propio restaurante. O bien contemplar los cuadros de sus paredes. Parece una galería de arte y hasta alberga exposiciones. Especialmente me gustaron los cuadros dedicados a la música jazz.

 

Y es que en verano, cada jueves el restaurante organiza el “JazzDiVino”, un perfecto maridaje entre jazz y vino. Se celebran conciertos de jazz con artistas nacionales e internacionales, que se complementan con la degustación de vinos. No suena nada mal, verdad?

 

Mapa de la ruta por la Toscana de 7 días por 13 pueblos de postal

 

Aquí puedes ver el mapa con todos los pueblos y ciudades que no te puedes perder si viajas a la Toscana:

Siena

Florencia

Monteriggioni

San Gimigiano

Casole d'Elsa

Colle di Val d'Elsa

Certaldo

Panzano in Chianti

Greve in Chianti

Montefioralle

Castellina in Chianti

Pienza

Montepulciano

Bagno Vignoni

 

Una pregunta final que me tienes que responder

 

Si has llegado hasta aquí, ¡gracias!

 

Este es un post muy largo y me ha llevado mucho tiempo también escribirlo. Así que gracias a por el esfuerzo de haberlo leído.

 

Espero que esta ruta de 7 días por la Toscana te haya inspirado. Y que tu también te animes a recorrer estos 13 pueblos y ciudades de postal sin prisas con tus hijos..

 

Como te he dicho, éste fué nuestro primer viaje con nuestro bebé.

 

Así que ahora te toca a ti. Me gustaría que me dijeras cuál ha sido tu primer viaje siendo padre o madre. O cuál es el destino que recomendarías para viajar con un bebé.

 

Espero tu respuesta en los comentarios.

 

Gracias :*

¡Hola, soy Joe!

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Un elefante que en bicicleta va. ✈︎ Después de viajar a lo largo de 20 países por África, América, Asia y Europa , ahora siento la magia de redescubrir el mundo con la mirada de un niño. Estoy aquí para que tú también dejes volar tu imaginación y te inspires para viajar con tus hijos. ¿Quieres saber más?

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