Seguro que alguna vez has vivido un momento, una experiencia (o incluso has conocido alguna persona) que te ha hecho brotar la fascinación por viajar.

 

Hoy me gustaría contarte de dónde vienen mis ganas de explorar cada rincón del mundo, mis influencias viajeras.

 

Dicho de otra manera, las anécdotas o vivencias que más me han inspirado desde que era un niño y que sembraron en mi la semilla del virus del viajero (por el que hasta el momento no se ha encontrado remedio).  😉

 

Pero no sólo eso, sinó que también te contaré cómo he podido hacer realidad muchos de mis sueños viajeros.

 

¡No te lo pierdas!

 

Influencias viajeras

 

La primera anécdota que recuerdo, cuando tan solo tenía 7 u 8 años, es que un amigo y yo decidimos irnos a África. Así que salimos solitos de nuestro pueblo a pie dirección al continente africano. La verdad es que no llegamos ni al pueblo de al lado.

 

Pero este fue mi primer intento de hacer un gran viaje. Evidentemente, sólo fué un juego de niños y por suerte (o por desgracia) no llegamos muy lejos. Pero respóndeme una pregunta, ¿Qué niño no sueña con viajar a África para ver los leones, las jirafas o los elefantes?

 

Foto via Flickr Mario Micklisch

 

La segunda cosa que recuerdo es conocer al señor José, un estudiante de medicina boliviano con el que mi padre entabló amistad. La verdad que más que conocerlo, recuerdo haber oído hablar de él.

 

Oír sobre este amigo de mi padre me despertó la curiosidad sobre Bolivia y por conocer lugares y gentes desconocidos para mi. ¿Dónde está ese país? ¿Cómo es la gente ahí? ¿Qué les gusta comer? ¿Qué ropa llevan? ¿Qué música escuchan?

 

Poco más tarde, cuando tenía 9 o 10 años mi padre me llevó a ver un concierto de Charijayac en la plaza de nuestro pueblo. Un grupo de música ecuatoriano, originario de la ciudad de Otavalo.

 

La sonoridad de la música andina, su colorida vestimenta indígena y sus largas cabelleras negras me abrieron de nuevo curiosidad por América Latina.

 

 

Los miembros del grupo residen en Barcelona des de los años 80 y, si os interesa, aún hoy podéis visitar sus dos tiendas Incas en el barrio Gótico.

 

Su inquietud y añoranza por su tierra encontró en la música la fuente de sus fortalezas. Y su obra contiene referencias sociales, político-populares y artísticas de la cultura indígena otavaleña. Aquí podéis ver un pequeño documental sobre ellos:

 

Las aventuras de Tintín

 

Ahora llego a un punto clave para mi futura fascinación por los viajes.

Es innegable que gran parte de la culpa de haber contraído el virus del viajero es por haber leído los cómics de Tintín cuando era tan sólo un niño.

 

Cuando abría un cómic de Tintín, me veía inmerso en un mundo desconocido. De repente, se despertaba mi espíritu de aventura y descubrimiento.

 

Gracias a los 24 álbumes de Las aventuras de Tintín, he viajado de Rusia al Congo y de Perú a Shanghai, entre muchos otros lugares, sin levantar la vista de un cómic.

 

De lo más profundo del océano hasta las cimas de las montañas más altas. A través de Tintín, he explorado el mundo entero y he llegado incluso a la Luna.

 

Una vuelta al mundo que me abrió la mente a civilizaciones desconocidas, tecnologías innovadoras, grandes retos de la humanidad como la sostenibilidad y la lucha contra el autoritarismo y, aún hoy, grandes problemas endémicos como el esclavismo o las guerras.

 

 

Tintín merece un capítulo a parte, así que os recomiendo este post donde podrás dar la vuelta al mundo en 24 viajes de aventuras de Tintín.

 

Gracias al boliviano señor José, a la música de Charijayac y a las aventuras de Tintín, me cautivaron los Incas, los Mayas y los Aztecas. Me encantaba aprender sobre estas antiguas civilizaciones en la escuela.

 

El fútbol: alegría y color de Camerún

 

Otros de los hitos que me marcaron en mi infancia fue el Mundial de fútbol de Italia 90.

 

Más concretamente la selección de Camerún. Ese equipo era todo color, con sus medias amarillas, los pantalones rojos y la camiseta verde. También era alegría, por su juego directo y atrevido. Y como no, por su sonrisa.

 

 

Pero lo que más me divertía era la forma que tenía su mítico jugador Roger Milla de celebrar los goles. Cada vez que marcaba un gol, salía disparado hacia el banderín de córner y se marcaba un baile que hacía las delicias de todo el mundo. Aquí tenéis la muestra de sus goles y sus bailes 😉

 

 

Y aquí este divertido videoclip donde la gente baila a ritmo de Roger Milla: “Do the Roger Milla”.

 

 

Camerún y Roger Milla, me inspiraron de nuevo por conocer y viajar a África, como cuando pocos años atrás me había fugado de mi pueblo para ir a ver los leones, jirafas y elefantes.

 

¿No es casualidad que la selección de fútbol de Camerún sea conocida como la de los leones africanos? Su sonrisa, su color y su alegría me cautivaron.

 

El Mundial de fútbol también me despertó el interés por la geografía y los mapas. Quería saber dónde estaba cada país y cuál era su capital. ¿Ya sabes donde está Camerún y cuál es su capital?

 

Pero no solo el Mundial. Las competiciones entre clubs de fútbol también me abrieron la curiosidad por conocer ciudades y situarlas en el mapa. ¿Sabes en qué país está la ciudad de Rostock? ¿Y en qué ciudad de América Latina juega el Barcelona Sporting Club, equipo inspirado en el F.C. Barcelona?

 

Seguramente es gracias al fútbol que me fascinan los mapas. Cuando oigo hablar de un lugar que no conozco, no puedo evitar abrir Google Maps y situarlo en el mundo. ¿A ti también te pasa?

 

La música: de Dusminguet a Manu Chao

 

Y después del futbol llega la música.

 

Cuando tenía 18 años, por casualidad cayó en mis manos Vafalungo, el primer disco del grupo Dusminguet. ¡Mira la portada, parece sacada de un cuento!

 

 

La música de Dusminguet estalló como una bomba en mi cabeza y me abrió la mente a descubrir nuevos mundos

 

Las canciones de Vafalungo son un viaje por el mundo, un pasaporte que te deja viajar sin enseñar papeles. Es la trituradora de todas las músicas que hacen bailar, es una verbena sin fin, una noche que no acaba hasta que no sale el sol.

 

Acordeón, guitarra, bajo, djembe, batería, cajón y teclados son los colores que conforman este arco iris musical.

 

Aquí podéis ver la ilustración que había dentro del disco, el mundo imaginario y mágico de Vafalungo. Para mi, ¡pura inspiración!

 

 

Dusminguet autodefinieron su estilo como World Payés Music, es decir, músicas del mundo con acento rural.

 

Mezclaban tex mex, rumba, merengue, vals, ska, folk, vallenato, reggae, cumbia, cha-cha-chá, sardana o cualquier ritmo que invite al baile. Cantaban en catalán, castellano, inglés, francés, portugués y árabe.

 

 

Después de haber escuchado durante toda mi adolescencia música pop y rock, la frescura de Dusminguet me conecto de nuevo con aquel concierto de Charijayac en la plaza de mi pueblo cuando era un niño.

 

Además, gracias a Dusminguet descubrí otros grupos que por aquel entonces formaban parte de la escena mestiza de Barcelona. Grupos que fusionaban músicas de todos los rincones del mundo y que te inspiraban a viajar.

 

Con Ojos de Brujo y sus influencias de música bhangra (ritmo hindú de la región del Punjab) quería volar a la India. Con Cheb Balowski descubrí las dos orillas bastardas del Mediterráneo, gracias a su fusión de las músicas del Magreb y de los Balcanes. Y con Sargento García soñaba con viajar al Caribe, más concretamente a Cuba o Jamaica, con su mezcla de reggae y salsa.*

 

 

Y sin beberlo ni comerlo me topé con Manu Chao. Otra fuente de inspiración para viajar.

 

 

Su disco Clandestino la grabó viajando por diferentes países con su estudio portátil incluyendo la colaboración de músicos locales.

 

 

Es como un cuaderno de viaje, un mapa sonoro de América Latina. Podemos encontrar sampleado el sonido desde partidos de fútbol de Brasil hasta parte del discurso del Subcomandante Marcos en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

 

El disco está hecho de pequeños fragmentos y canciones de música popular popular que parecen cuentos.

 

 

De hecho, canciones como “Lágrimas de oro” están inspiradas directamente de la fábula que escribió Manu Chao sobre Cancodrilo y SuperChangó.

 

 

Quizás ya conozcas el disco Clandestino, o como Manu Chao, desde la música y el activismo cultural, apoya a redes de activistas y movimientos sociales, ambientales, indígenas y migrantes, entre otros.

 

Pero tal vez no conozcas algunos de sus viajes que me demostraron que los sueños están para hacerlos realidad. Viajes donde el realismo mágico de las novelas de Gabriel García Márquez cobran todo el sentido.

 

Son pura utopía llevada a la práctica. Inspiración para viajar del cuento.

 

En 1992, con su banda Mano Negra y en compañía de varios colectivos de artistas, convirtieron un buque de carga en un verdadero circo flotante. Desde Francia, cruzaron el océano Atlántico y llevaron sus espectáculos por las ciudades portuarias de la costa atlántica de América Latina.

 

Desde Caracas (Venezuela) a Buenos Aires (Argentina). 80 días de navegación, 100 espectáculos y más de un millón de espectadores.

 

¿No te lo crees? Aquí tienes la prueba. Cargo Tour 92.

 

 

Durante aquella experiencia, oyeron hablar de unas vías ferroviarias abandonadas en Colombia y ellos mismos repararon un tren para recorrerlas, actuando en pueblos de la selva donde nunca antes había llegado ninguna banda.

 

 

Manu Chao pasó la navidad de 1993 en Colombia a bordo del Expreso del Hielo, un tren que recorrió las vías abandonadas que conectan a Santa Marta con Bogotá.

 

 

Lo acompañaban un tropa de artistas de circo y músicos que, con la ayuda de un dragón mecánico que escupía fuego y una máquina de nieve artificial, ofrecieron espectáculos gratuitos en Aracataca, Bosconia, Barrancabermeja, La Dorada y Facatativá.

 

El Expreso del Hielo es la leyenda de aquel tren mágico que recorrió Colombia cargado de saltimbanquis.

 

 

Para conocer más sobre la historia, podéis leer el libro llamado Un tren de hielo y fuego, escrito por Ramón Chao, padre de Manu Chao.

 

¡No me digas que con estas dos historias, entre el sueño y la realidad, no te han entrado ganas de viajar! Lo que es a mi, hicieron viajar mi imaginación y creer en los viajes utópicos.

 

Los viajes, como los sueños, están para hacerlos realidad

 

Ahora que ya te he contado las historias y vivencias que más me han motivado a viajar desde que era un niño me gustaría inspirarte a que cumplas con tus viajes.

 

Muchos de los viajes con los que soñé desde que era un niño he podido vivirlos.

 

Y es que los viajes, como los sueños, están para hacerlos realidad.

 

Por suerte, todavía me quedan muchos lugares por conocer y viajes con los que soñar.

 

He podido cumplir con mi primer gran sueño de cuando sólo tenía 7 o 8 años de viajar a África. En Gambia he conocido el color, la música, la amabilidad y la sonrisa africana (como la de Roger Milla). Un día volveré a África para ver a los leones, los elefantes y las jirafas 😉

 

Me he impregnado de la cultura Maya en Guatemala. Y he paseado por Tikal, la más grande de las antiguas ciudades de los mayas. Todavía anhelo pisar la tierra de los Aztecas y los Incas. Uno de mis grandes sueños viajeros es ver salir el sol en la ciudad sagrada de Machu Picchu.

 

 

Como en la aventura de Tintín “Vuelo 714 a Sydney”, me he sentido perdido en la jungla de alguna isla en medio del Pacífico. En mi caso fué en la pequeña isla de Malenge, Indonesia.

 

Como “Tintín en el Tíbet” también he podido conocer los monjes budistas en la cordillera del Himalaya, el techo del mundo. Concretamente en la aldea de Lamayuru, en el reino de Ladakh.

 

 

Claro que me quedan muchos de los escenarios de las aventuras de Tintín por explorar. No me importaría para nada ir en busca del Loto Azul a Shangai. O porque no, ir hasta la Luna 🙂

 

Como dice la canción de Dusminguet “Centroamérica” he podido recorrer un ruta fascinante “desde Managua hasta el Yucatán”. Y vivir la magia de subir en un chiken bus en Nicaragua y escuchar de fondo los vendedores ambulantes y la música caribeña, tal como sumergirte en los primeros instantes de esta misma canción.

 

¿No es genial que la inspiración de una canción se convierta en tu mejor viaje? ¡Sólo tienes que dejar viajar tu imaginación!

 

Siguiendo la pista de Dusminguet he podido conocer un pueblo de cuento pintado de color azul cielo: Chefchaouen. Situado en el valle del Rif, en Marruecos, fué el lugar donde el grupo grabó su segundo disco Postrof.

 

He volado hasta la India y en la región del Punjab he disfrutado de la música bhangra, aquella que había escuchado en las canciones de Ojos de Brujo. Y también me han iluminado templos de oro.

 

Y como la música de Cheb Balowski, he comprobado la cruda realidad de una de las orillas bastardas del Mediterráneo. He convivido con mi familia saharaui en los campos de refugiados en el desierto de Argelia. ¡Más de 40 años olvidados!

 

 

Pero aún no he podido adentrarme en la otra orilla bastarda del Mediterráneo que son los Balcanes. Una región que no hace mucho fue devastada por la guerra y que hoy en día es tierra de paso para otros refugiados que huyen de ella.

 

De los Balcanes me fascina su música de banda de metales con las trompetas, trombones y demás.

 

Tampoco pierdo la ilusión por bailar algún día reggae en Jamaica y salsa en Cuba. Como cuando escuchaba Sargento García.

 

Y gracias a Manu Chao he podido cumplir el sueño de visitar el caracol Oventic, en Chiapas, y conocer el movimiento zapatista. Para rememorar así el Subcomandante Marcos y la Sexta Declaración de la Selva Lacandona que escuché en el disco Clandestino.

 

 

Como has podido comprobar, muchos de los viajes con los que soñé desde que era un niño he podido vivirlos.

 

Y es que los viajes, como los sueños, están para hacerlos realidad.

 

Por suerte, todavía me quedan muchos lugares por conocer y viajes con los que soñar.

 

¿Te puedo preguntar algo?

 

Ahora que te lo he contado todo sobre mis influencias viajeras, es tu turno.

 

Me gustaría preguntarte cuál ha sido el momento, la experiencia (o incluso la persona) que te ha inspirado más a viajar desde que eras un niño.

 

Estoy seguro que tienes alguna anécdota o vivencia que te abrió la mente y te empujó a fascinarte por conocer cada rincón de este mundo.

 

Y también me gustaría saber cuál es tu sueño viajero y si ya lo has hecho realidad o todavía lo tienes pendiente.

 

Nada más, espero que hayas disfrutado leyendo este post tanto como yo he disfrutado escribiéndolo. Y que te haya motivado a seguir viajando.

 

¡Ah! ¡Y no olvides responderme!

 

Gracias 😉

 

Bonus track

 

A propósito de los grupos Ojos de Brujo, Cheb Balowski y Sargento García y los viajes musicales que inspiran me gustaría recomendarte tres películas o documentales para que también te puedas inspirar:

 

  1. Latcho Drom, de Tony Gatlif, una película documental que sigue, a través de la música y la danza, al pueblo gitano desde sus orígenes en el noroeste de India hasta el flamenco en España.
  2. Underground, de Emir Kusturica. Película que retrata retrata y satiriza la historia de Yugoslavia desde la Segunda Guerra Mundial hasta la Guerra de los Balcanes. Humor y mucha música!
  3. Buena Vista Social Club, de Wim Wenders. Documental musical, homenaje para a grupo de músicos cubanos que, después de muchos años puede ver el fruto de su pasión: la música. Transmiten en cada nota todo el salero y sentimiento que vive dentro de ellos.

 

¡Hola, soy Joe!

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Un elefante que en bicicleta va. ✈︎ Después de viajar a lo largo de 20 países por África, América, Asia y Europa , ahora siento la magia de redescubrir el mundo con la mirada de un niño. Estoy aquí para que tú también dejes volar tu imaginación y te inspires para viajar con tus hijos. ¿Quieres saber más?

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